Jesús dijo

"pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo,
y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra".
Hechos 1:8

Un blog de Ministerios Jesús 24x7® / David Alberto Franco

jueves, 23 de abril de 2009

No puedes reemplazar el trabajo del Espíritu de Dios | Regresando a la Palabra | Paul Washer

Debemos tener cuidado. En ocasiones queremos sustituir la obra del Espíritu Santo con métodos y estrategias en el evangelismo. En este video (extracto de un sermón), Paul Washer habla al respecto.



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2 comentarios:

PERLA DRUALLET MAYORGA dijo...

HERMANO DAVID: yo tengo una duda, ase tiempo atras yo recuerdo que le hable de la palabra de Dios a la abuelita de mi esposo, el aun era mi novio en ese tiempo,y la invite a hacer la oracion de aceptar a Jesùs en su corazòn, y yo no sabia que le quedaban dias de vida, ella lloro, le llego esa oraciòn la abuelita era muy necia con toda la familia de mi esposo, porque ella era muy càtolica, pero cuando yo me le aserque a ella y le empeze a hablar la palabra de Dios, conmigo ella empezo a portarse diferente y aceptaba la palabra de Dios, cosa que no asia con su familia a ellos los rechazaba, a partir de esa vez me pedia que yo la ayudara a orar, que la guiara en oraciones, y yo oraba y ella repetia conmigo, y yo la veia muy conmovida, a pocos dias ella fallecio, yo la veia malita cuando la visitaba,pero jamas pense que le quedaba poco tiempo de vida ella murio a los 91 años de edad, pero mi duda es esta. ¿ no sirvio entonses enseñarla a orar ? ella me lo pedia, mi esposo y mi suegra se admiraron de que ami si me aceptaba cuando le hablaba de Dios, cosa que con ellos ella se ponia muy dura y les decia lo càtolica que era, les peleaba pero ami me decia enseñame a hacer esas hermosas oraciones que tu haces me gustan que rezos tan lindos y lloraba la viejita, yo le decia que era bueno que ella orara lo que le naciera para con Dios, pero ella insistia en que yo la guiara que le gustaba como le conducia a rezar asi le llamaba ella a la oraciòn, pero me decia es que yo no se rezar bonito, ademas me quebranta el corazon cuando repito lo que tu rezas, y pues yo me sentia feliz ver a la viejecita como sus lagrimas salian cuando yo la llevaba en oraciòn, dice mi esposo que era mi novio en esas fechas, que cuando ella estaba postrada en cama muriendo, decia que veia un collar de perlas en su cuello, y espiro, y fue una muerte apacible como si se durmio, esa hermosa ancianita a mi me permitio orar por ella, cuando a ningun cristiano lo dejaba acercarse era como si les tenia fovia, y la ancianita murio pocos dias despues de que Dios usara mi vida para ministrarla por algunos dias antes de su muerte, pero quiero saber si estubo mal que yo la estubiera giando a orar,es que yo la enseñe a hacer la oraciòn de aceptar a Jesùs en su corazòn pero yo segi hasta donde pude hablandole la palabra de Dios, espero me aclare esta duda saludos

David Franco :: ¡Ya Levántate! dijo...

Hola Perla:

Hace un tiempo, cuando era adolescente, escuché una historia real de un hombre que llegó a conocer al Señor de una manera muy peculiar.
Te transcribo la historia y despúes quiero comentarte algunas cosas:

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Un hombre, llamémosle Juan, había estado invitando a un familiar, que llamaremos Antonio, para que asistiera a su Iglesia pero éste se había negado sistemáticamente cada vez que recibía la invitación. Finalmente, llegó el día en que Antonio aceptó asistir a la Iglesia. El culto inició con un preludio, como era costumbre y al preludio le siguió una invocación. Vino la participación del Coro de la Iglesia, la ofrenda y una lectura bíblica. Llegó el momento de la predicación. Para este momento, Juan estaba ansioso de escuchar el sermón y de que Antonio lo hiciera también. Él había invitado nuevamente a Antonio para ese domingo pues había escuchado que se presentaría el Evangelio. Sin embargo, al comenzar el sermón, el pastor hizo la lectura bíblica de Génesis 5. ¡Hablaría de algún tema histórico! ¿Cómo era posible? Ese día en que finalmente Antonio había accedido a ir con él, en vez de la proclamación del Evangelio, se hablaría de las generaciones de Adán. Estaba decepcionado, triste y sentía que la única oportunidad que había tenido hasta el momento para presentarle a su familiar el mensaje de salvación, se estaba diluyendo y que jamás habría otra oportunidad más. ¿Cómo era posible si él había estado orando durante tantos meses? Simplemente no daba crédito a lo que estaba sucediendo. Seguramente Antonio ya no volvería a acompañarlo a la Iglesia. Cada minuto que pasaba era un minuto más de angustia, pero decidió orar una vez más y dejarlo en las manos de Dios. El sermón concluyó, se canto un himno más y llegó el momento de la bendición. Todos quedaron despedidos y Juan comenzó a caminar hacia la salida del santuario. De pronto, sintió que alguien lo sujetaba del brazo, así que se volvió y vió a Antonio con una expresión extraña en el rostro. Antes de poder preguntarle nada, Antonio le dijo: "Ahora lo entiendo, no importa cuantos años vivamos, al final, de todas formas moriremos... Yo no sé que sigue después, pero tú me has dicho que irás al cielo y yo quiero saber cómo puedo estar seguro de eso... Dime que debo hacer".. Para esa noche, Antonio había entendido las buenas nuevas de Cristo y había recibido el perdón de sus pecados.
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Perla, es nuestra responsabilidad entregar el mensaje del Evangelio completo. Sin embargo, tú y yo y cada cristiano en esta Tierra, hemos entregado muchas veces un mensaje defectuoso. Gracias a Dios, la obra es suya y el nos usa para su gloria, a pesar de todo, incluso a pesar de nosotros mismos.

Según leo en tu comentario, la abuelita de tu esposo, católica de toda la vida, a sus 91 años, estoy seguro de que Dios le dio más de una oportunidad de escuchar el mensaje del Evangelio, el sacrificio de Cristo y su significado, pero no permitió que nadie se acercara a decirle qué era lo que debía hacer para que ese Amor, ese sacrificio y ese perdón fueran para ella. Veo que el Señor te usó para llevarle a ella esa conclusión que le hacía falta: ¡Su perdón podía alcanzarla! Y su disposición para escucharte, sus lágrimas y su deseo puesto en prácitca para orar confesando a Cristo fueron la evidencia de que el Señor la había tocado, su Espíritu Santo obró en su vida y estoy segura que ella se supo perdonada y Dios la rescató.

Perla, un pescador va aprendiendo a serlo mientras va en la barca tirando las redes. Eso es lo que en nuestras vidas vamos haciendo como pescadores de hombres; mientras tiramos las redes desde la barca, Dios nos va capacitando más y más para ser mejores pescadores para su gloria y honra y el extendimiento de su Reino.

Gracias por compartir conmigo tu experiencia con la abuelita de tu esposo, ha sido de bendición leerla y poder comentarla contigo.

Que Dios te siga bendiciendo.