El Verdadero Evangelio explicado por John MacArthur. Es una entrevista realizada por Kirk Cameron. Escúchala con atención, sabemos que será de bendición, lo ha sido para nosotros.
Primera parte
Segunda parte
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Segunda parte
Si tienes dudas o deseas saber más al respecto, puede escuchar y leer el artículo "Falsamente Seguros" en:
http://www.elpropositodemivida.org/?q=Falsamente-Seguros
"... los pastores y los magos y el establo y una pareja de personas y un pequeño bebé; eso está en la superficie. La historia real es la historia de un Dios amoroso y de su redención divina de los pecadores" —John MacArthur
"Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará" (Mateo 16:24-25)
Un hombre, llamémosle Juan, había estado invitando a un familiar, que llamaremos Antonio, para que asistiera a su Iglesia pero éste se había negado sistemáticamente cada vez que recibía la invitación. Finalmente, llegó el día en que Antonio aceptó asistir a la Iglesia.
El culto inició con un preludio, como era costumbre y al preludio le siguió una invocación. Vino la participación del Coro de la Iglesia, la ofrenda y una lectura bíblica. Llegó el momento de la predicación. Para este momento, Juan estaba ansioso de escuchar el sermón y de que Antonio lo hiciera también. Él había invitado nuevamente a Antonio para ese domingo pues había escuchado que se presentaría el Evangelio. Sin embargo, al comenzar el sermón, el pastor hizo la lectura bíblica de Génesis 5 (acerca de los descendientes de Adán). ¡Hablaría de algún tema histórico!
¿Cómo era posible? Ese día en que finalmente Antonio había accedido a ir con él, en vez de la proclamación del Evangelio, se hablaría de las generaciones de Adán. Estaba decepcionado, triste y sentía que la única oportunidad que había tenido hasta el momento para presentarle a su familiar el mensaje de salvación, se estaba diluyendo y que jamás habría otra oportunidad más. ¿Cómo era posible si él había estado orando durante tantos meses? Simplemente no daba crédito a lo que estaba sucediendo. Seguramente Antonio ya no volvería a acompañarlo a la Iglesia. Cada minuto que pasaba era un minuto más de angustia, pero decidió orar una vez más y dejarlo en las manos de Dios.
El sermón concluyó, se canto un himno más y llegó el momento de la bendición. Todos quedaron despedidos y Juan comenzó a caminar hacia la salida del santuario. De pronto, sintió que alguien lo sujetaba del brazo, así que se volvió y vió a Antonio con una expresión extraña en el rostro. Antes de poder preguntarle nada, Antonio le dijo: "Ahora lo entiendo, no importa cuantos años vivamos, al final, de todas formas moriremos... Yo no sé que sigue después, pero tú me has dicho que irás al cielo y yo quiero saber cómo puedo estar seguro de eso... Dime que debo hacer". Para esa noche, Antonio había entendido las buenas nuevas de Cristo y había recibido el perdón de sus pecados.